LA VERA-CRUZ SE REENCUENTRA CON SU HISTORIA

              Bien es sabido entre los cofrades cordobeses que la actual Archicofradía de la Santa Vera-Cruz es una hermandad relativamente reciente. Fue fundada en 1980, en el convento de las Madres Filipensas del Buen Pastor, trasladándose al Campo de la Verdad en 1985[1]. Desde entonces, la corporación rinde culto a sus titulares en la Parroquia de San José y el Espíritu Santo. Sin embargo, nos encontramos ante una de las llamadas “refundaciones” cofrades de nuestra ciudad, ya que hasta el siglo XIX existió una primitiva hermandad de la Vera-Cruz con sede en el Convento de San Pedro el Real -actual Iglesia de San Francisco y San Eulogio- situada en el marco jurisdiccional de la iglesia parroquial de “San Nicolás de la Axerquía”.

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Iglesia de San Francisco y San Eulogio. Anteriormente correspondiente al convento franciscano de San Pedro El Real. Fotografía: Artencordoba.

            La actividad de esta primera hermandad consta desde la década de 1530, cuando comenzó a llevar a cabo una estación penitencial de disciplinantes cada Jueves Santo desde el citado convento franciscano[2]. Igualmente, sabemos que la Cofradía se encontraba establecida en una espaciosa capilla de la iglesia, donde se guardaba la llamada Cruz Verde que se sacaba en los autos de fe[3]. En sus Paseos por Córdoba, Teodomiro Ramírez de Arellano ubicaba esta capilla en el lado del evangelio de la iglesia franciscana[4], a la que descalificaba de escaso mérito “por su forma y techo bajo y horizontal” [5]. En su interior recibían culto los titulares de la cofradía: el Santo Cristo de las Maravillas y Nuestra Señora del Milagro, así como también se veneraba el Lignum Crucis. La capilla también albergaba las imágenes de San Juan y la Magdalena, además de contar con varios altares y cuadros[6].

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Antiguo Claustro del mencionado ex-convento. Fotografía: Artencordoba.

            Por otro lado, los cultos que realizaba esta primigenia cofradía diferían en gran medida de los de la actual corporación. En mayo y septiembre rendían culto a la Santa Cruz, con una especial solemnidad; en la Fiesta del Salvador, Santa Ana y San Lorenzo, realizaban una procesión claustral, y en Navidad celebraban las llamadas misas de aguinaldo. En aquellos años en los que se suspendía la estación de penitencia realizaban otra procesión claustral el último día de la Pascua, presidiendo el acto Ntra. Señora del Milagro, al igual que realizaban anualmente una misa cantada y otras cincuenta rezadas por el alma de los cofrades difuntos. Para la celebración de los mismos adornaban la capilla de la hermandad, y en los cultos principales solían intervenir capillas musicales[7].

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Tramo de la nave del evangelio del citado ex-convento conservada según su estructura original. Fotografía: José Prieto.

            Durante la Semana Santa, como anteriormente señalábamos, la cofradía procesionaba el Jueves Santo por la tarde, haciendo estación de penitencia en la Santa Iglesia Catedral, algo que la actual cofradía ha realizado sin excepción desde su primera salida en 1991. Del itinerario se conoce que, tras salir de su templo, recorría la calle de la Feria y el Arquillo de Calceteros hasta la Catedral, regresando por Pedregosa, plaza de la Compañía, Arco Real, El Salvador y Librería[8]. En el siglo XVII, el cortejo iba encabezado por una cruz guiona dorada con pátina de color verde, la cual era portada en parihuelas. Consultando las fuentes, tenemos constancia incluso de cómo eran algunos estandartes del guión procesional, así como que el cortejo estaba formado por hermanos de luz con túnica morada que portaban cirios con el escudo de la hermandad, y hermanos de sangre que se flagelaban con disciplinas durante la procesión[9].

            En el siglo XVII la hermandad realizaba estación de penitencia con cuatro “pasos”: la Santa Cruz, San Juan, el Santo Cristo de las Maravillas y Ntra. Señora del Milagro. El Santo Cristo de las Maravillas procesionaba sobre una bella peana dorada, y lucía un velo de tinieblas y potencias de plata doradas. Por su parte, la Virgen del Milagro lo hacía sobre unas andas bajo palio en raso de plata morada carmesí con flecos y galón de oro, sostenido por seis varales. En las esquinas de las andas contaba con cuatro ángeles con sendos hachones, destacando que entre 1675 y 1678 se bordó un manto con estrellas en hilo de plata y claveles en hilo de oro. El acompañamiento musical quedaba conformado por capillas musicales que entonaban el Miserere y el Stabat Mater[10].

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Santo Cristo de las Maravillas, que preside el retablo del primitivo templo franciscano. Posible titular primigenio de la Cofradía de la Vera-Cruz. Fotografía: Artencordoba.

            Como podemos comprobar, poco se parecía la originaria cofradía de la Vera-Cruz a la fundada en la década de los 80 del siglo XX. Sí se heredó el título, emergiendo así la nueva cofradía del Buen Pastor como la heredera de la corporación de San Pedro el Real: “(…) muy antigua y siempre ilustre, venerable, pontificia, real, fervorosa, humilde y seráfica archicofradía de la Santa Vera-Cruz (…)”. No obstante, ha sido siempre la intención de la actual hermandad acercarse a sus orígenes, siempre en torno a la devoción de la verdadera cruz de Cristo. Cabe destacar que especialmente los dos últimos años han sido decisivos para conseguir ese fin.

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Lignum Crucis de la Hermandad.

            El Lunes Santo de 2015, en el marco del XXV aniversario de la primera salida procesional, la archicofradía incorporó al cortejo procesional un Lignum Crucis cedido por la Cofraternidad de Hermandades y Cofradías de la Vera-Cruz, el cual fue portado por un hermano nazareno custodiado por otros cuatro que portaban cirios verdes[11]. Este acontecimiento sería el preludio de lo que estaba por venir, ya que en octubre de 2016, durante la exposición celebrada por esta misma archicofradía en la Catedral -“Eterna es su Misericordia”- se realizó la entrega de otro Lignum Crucis, esta vez cedido permanente sine die por parte de la Fundación Marqués de Vivanco. Se hizo así realidad uno de los principales anhelos de la corporación, contando así con una reliquia de la verdadera cruz de Cristo colocada en cristal de roca y custodia de plata que fue donada por el Papa Clemente VIII al Rey Felipe III en 1598 con motivo de su llegada al trono. Posteriormente sería cedida por el rey a Don Bartolomé Ortiz de Vivanco en 1605, en agradecimiento a los grandes servicios prestados a la Monarquía por él y por su familia a lo largo de siglos[12]. Este Lignum Crucis, formará parte de las salidas procesionales de la archicofradía del Campo de la Verdad a partir de este año 2017.

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Cruz de guía concebida por Manuel Jurado y Miguel Ortíz y dorada por Ana Galiano.

            Otro acercamiento de la cofradía de San José y Espíritu Santo a su historia tiene que ver con uno de sus más recientes novedades, la nueva cruz de guía. Tras su estreno frustrado el Lunes Santo de 2016, pudo verse en la calle durante el traslado del Señor de los Reyes a la Santa Iglesia Catedral con motivo de la mencionada exposición el 21 de octubre del mismo año. Dicha cruz está centrada en una antigua imagen de un crucificado del siglo XVII atribuido al círculo de Martínez Montañés, cuya advocación recuerda al Santo Cristo de las Maravillas, titular primigenio de la corporación. La cruz fue realizada por los tallistas cordobeses Manuel Jurado y Miguel Ortiz, dorada por Ana Galiano y completada con orfebrería de Emilio León. Igualmente, la Santa Elena del templete inferior es obra de Edwin González. De este modo, la hermandad del Lunes Santo ha recuperado a su primitivo titular en su advocación, ya que la talla del original Cristo de las Maravillas puede ser el Cristo homónimo que preside el retablo de la Iglesia de San Francisco, o el crucificado del siglo XV que se encuentra en el Convento de la Visitación de las RR. MM. Salesas de nuestra ciudad.

Detalle del altar de la capilla
Crucificado del Convento de las Salesas.

            Finalmente, y podríamos decir que de manera “accidental”, la archicofradía de la Santa Vera-Cruz ha dado un paso más a favor de rememorar su remota historia. Con el traslado de la Carrera Oficial cordobesa a las inmediaciones de la Santa Iglesia Catedral, la hermandad ha tenido a tenido a bien modificar su recorrido, incluyendo calles del antiguo barrio del Espíritu Santo y la antigua feligresía de “San Nicolás de la Axerquía”. De esta forma, a partir de este año, la hermandad recorrerá vías urbanas del que, hasta el siglo XIX, fue su barrio, transcurriendo por primera vez las calles San Francisco, la Plaza del Potro, Enrique Romero de Torres y la Cruz del Rastro. Con la incorporación de estos lugares en su estación de penitencia, de extraordinaria belleza, la cofradía vivirá momentos de verdadera evocación, ya que casi dos siglos después Cristo crucificado en su advocación de las Maravillas, al frente de la Archicofradía de la Santa Vera-Cruz, recorrerá las inmediaciones de San Pedro el Real.

            Por tanto, comprobamos como una cofradía actual, con titulares y patrimonio nuevos, no se ha evadido de reencontrarse con sus orígenes que, aunque son lejanos y difusos, constituyen una parte importante de la razón de ser de la actual corporación, cuya puesta en escena en las calles de Córdoba, sus formas y su gran trabajo no pasan inadvertidos entre los cofrades cordobeses.

Miguel Ángel Nieto Márquez

Notas:

[1] ARANDA DONCEL, J. y VILLAR MOVELLÁN, A. (Coord.): La Pasión de Córdoba. Tartessos, Sevilla, 1999. p. 36.

[2] ARANDA DONCEL, J.: “La cofradía penitencial de la Vera-Cruz de Córdoba durante los siglos XVI al XIX” en “Eterna es su Misericordia” La Vera-Cruz en la Diócesis de Córdoba. Ediciones Litopress, Córdoba, 2016, p. 21.

[3] Ibídem, p. 22.

[4] RAMÍREZ DE ARELLANO, T.: Paseos por Córdoba, ó sean apuntes para su historia. Editorial Maxtor, Valladolid, 2003, tomo II, p. 275.

[5] Ibídem, p. 280

[6] ARANDA DONCEL, J.: Op. Cit., p. 32.

[7] Ibídem, pp. 42-43.

[8] Ibídem, p. 41

[9] Ibídem, p. 42

[10] Ibídem, p. 38-39.

[11] MELLADO, F. (22/02/2015): Diario Córdoba. Recuperado de http://www.diariocordoba.com/noticias/cofradias/vera-cruz-recibira-domingo-lignum-crucis_949577.html

[12] ÁLVAREZ BALLESTEROS, J. C.: “Y fue una magna exposición”, en Boletín Vera Cruz Cuaresma 2017. P. y R. Archicofradía de la Santa Vera Cruz de Córdoba, 2017, p. 23.

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